La mente, el creador se llama
Gabriel Pacheco: es sin duda el responsable principal de largas horas de
lecturas imaginativas y de mostrarnos otros mundos tan similares al nuestro. No
pueden escaparse las dudas, se deben de preguntar todas y cada una de ellas,
por que no hay mejor encanto que medianamente revelar la identidad de aquel que
nos ha embrujado con su magia de color y papel.
Nacido en el centro histórico de la ciudad de México en 1973, radicado en Buenos Aires.
No hace mucho, fue en 1998 el recorrido es curioso: empecé como ayudante de mi hermana con la acuarela y dando color a sus dibujos, siempre bajo sus indicaciones, después desarrolle durante diez años la ilustración digital y ahora exploro diferentes técnicas. En cuanto a técnica actualmente no hay nada definitivo en mi trabajo, es un enorme mix, algunas tintas, mucho acrílico, algunas texturas, armados digitales, de todo un poco.
El motivo que me trajo aquí fue una casualidad, porque en realidad yo me iba a dedicar al teatro, pero por circunstancias coincidentes, una de ellas la decepción emotiva de mi trabajo estando en la televisión, y la otra, una invitación de mi hermana a ayudarle, fue lo que hizo que dejara mi trabajo y empezara con el mundo de la ilustración. Así que mi condición improvisada me llevo a buscar formas muy profesionales para consolidar aquello que era una actividad incipiente pero a la vez fascinante y que no sabía bien cómo tomarlo.
Mi primera serie que hice y que ganó el primer lugar en el catálogo de ilustradores en México, aunque claro, cada uno de los proyectos que tomo siempre tiene ese reto.
Es muy variable, no es algo marcado o fijo, tiene que ver con el estado de ánimo; puedo estar días sin sonido alguno o con un CD que me haya interesado, incluso he estado todo el día repitiendo la misma canción. Y bueno, escucho de todo tipo, desde cosas con las que yo he crecido como Silvio Rodríguez hasta algo muy contemporáneo como Massive Attack o muy sonoro como Eleni K.
Bueno, la verdad no sé de ello; aunque si fuera cierto sería maravilloso. Independiente de ello me da gusto, y muchísimo. Que los niños lo lean y que tengan el libro es un deseo inevitable. Sería fantástico imaginar que algún niño o alguna niña tenga en su memoria algo de la historia.
Sería extraño, no sé, aunque me encanta la estética maya, pero entiendo más bien la profecía como ese cierre de ciclo. ¿Quién no ha pensado en finales de ciclos?
La última ilustración que hago, aunque paradójicamente también es la que enseguida le veo defectos. También existe una serie que para mí significa mucho, es la serie de Llona, una serie de tres láminas que trabajé sobre la idea del anhelo.
Si, Lorca, Cuentos Mexicanos, poesía chiapaneca y el maltrato infantil.
Bueno, la mayoría se puede conseguir en las librerías del Distrito Federal.
Que reflexionen mucho el por qué y el para qué, que formen sus propios criterios, que construyan su postura y ante todo que mantengan una verdadera pasión por lo que hacen. Y no menos importante, que respeten mucho al libro que se publica.
Sin más por el momento, nos despedimos
llevándonos la total admiración ante este maestro de la tinta, de las palabras
y los encantos que se enlazan entre ellos, con esas visiones oscuras, otras
llenas de luz, pero al final así es el arte de Gabriel Pacheco. link: http://gabriel-pacheco.blogspot.mx/
